jueves, 7 de febrero de 2008

PICASSO EN MADRID

Hoy he visitado el museo Reina Sofía, en el que había una exposición itinerante de Picasso. La colección venía de París, el desplazamiento a nuestra ciudad se debe a la remodelación del museo que Pablo Picasso tiene en esa capital. La obra expuesta consta de más de cuatrocientas piezas entre lienzos, esculturas y cerámicas. La presentación se hace en cuatro salas distribuidas en tres plantas del edificio y cada sala presenta las diferentes etapas del pintor. La sala uno abarca los inicios que van de 1890 a 1910; la dos, los años que van hasta la guerra civil sin incluir ésta; en la tres se exponen los horrores de las guerras, y por último en la sala cuatro figura el periodo que va desde 1950 hasta 1972. 
La impresión que he tenido ante esta gran obra es de asombro y admiración. En Picasso no se puede hablar de evolución, cada etapa tiene una nueva forma de expresión, una no es continuidad de la otra, maravilla su capacidad de creación. Su compromiso con la defensa de las libertades, su denuncia de las torturas propiciadas por el fascismo, le hacen aún más artista si cabe.
Se echan en falta algunos cuadros significativos como las señoritas d'Avignon, el arlequín, las mujeres de argel, parte del periodo azul, no obstante el conjunto está bien presentado, es amplio y permite contemplar una parte importante de su obra.

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