miércoles, 27 de agosto de 2008

ser antes que estar

Ayer recibí un correo en el que se hacía una pregunta: ¿podemos ser ministros? La pregunta venía al caso por otro correo en el que se mofaban de la ministra de igualdad, debido a su presunta falta de experiencia por ser muy joven y también por ser mujer.
Mi respuesta fue clara: puede ser ministro o funcionario público todo ciudadano que respete las leyes y esté dispuesto a servir a los demás.
De la ministra desconozco todo lo que concierne a su capacidad intelectual y también su capacidad para solucionar las cuestiones que le planteen sus conciudadanos, pero sin embargo sé, y con certeza absoluta, que es una ciudadana, que respeta las leyes y que está dispuesta a servir a los demás.
Es joven y es mujer y sabe lo difícil que es moverse en una sociedad machista. Ella también sabe que hay muchas más mujeres, más jovenes que ella, que viven en la miseria y que están haciendo una labor más importante que la suya por muy ministra que sea. Sabe que hay niñas violadas por hombres con mucha experiencia, con títulos, con dinero, prestigio... Sabe que hay niñas-mujer que se han quedado solas y tienen que hacer frente a la vida. A esa niña-mujer le arrebataron a sus padres en una guerra que ellos no quisieron, esa niña-mujer atiende a sus hermanos, trabaja de sol a sol, no puede ir a la escuela y por la noche, cuando todos dormimos a pierna suelta, ella mira a las estrellas a ver si encuentra explicación a tanta injusticia.

Sra. ministra, en mi pueblo dicen que antes de estar, hay que ser.

miércoles, 20 de agosto de 2008

la puerta

Había una vez un castillo que tenía guardado bajo llave a todo un pueblo. En el castillo había hombres, mujeres, niños, abuelos... todos tenían asignados trabajos: los hombres cultivaban el campo y cuidaban el castillo, las mujeres pasaban todo el día en el castillo, no salían, no sabían lo que había al otro lado de la puerta, cuidaban de los niños y los abuelos, hacían la comida, limpiaban el castillo. Los niños jugaban y escuchaban las historias de los abuelos, era la escuela, era la única forma de saber qué había fuera de los muros. Una noche, una de las puertas del castillo quedó entreabierta y por ella salieron varias mujeres; recorrieron varios poblados, hablaron con otras mujeres, vivieron una experiencia inolvidable. A la mañana siguiente todas comentaban la hazaña, algunas se preguntaban qué hacían allí, otras decían que fuera del castillo las cosas eran parecidas, una mujer preguntó ¿cómo es posible que la puerta estuviera entreabierta?