"Era una buena persona". Esta frase grabada sobre una losa es una sentencia. A quién no le gustaría verla grabada en la puerta de su habitáculo eterno, aunque yo no creo en la bondad de tal sentencia. ¿Ha sido cuando era niño? o quizás fue aquella vez que... nunca lo sabremos. Ese buen recuerdo que hemos dejado en un momento dado no sirve para permitirnos descansar felices.
A mi me suele venir a la memoria ese ramo de flores silvestres colocado de forma anónima en un tramo de la carretera, esa conexión silenciosa que me evoca momentos en que de forma desinteresada he ayudado a que alguien próximo sonría.
No resulta fácil sacudirse la tentación de perdurar en el tiempo de forma visual, te revelas contra el anonimato, crees que todo lo que has hecho merece una frase, un grabado, algo que te permita reconocer el lugar por donde anduviste.
Pensándolo bien, prefiero que el epitafio se quede en blanco, no vaya a ser que alguien quiera poner la palabra que pronunciaste, antes de negar la verdad.
lunes, 26 de enero de 2009
jueces en huelga
Uno se tiene que dejar de asombrar cada vez que salta una noticia en los medios de comunicación. Algunas veces es difícil superar el asombro que provocan algunos acontecimientos, crees que es imposible superarlo y zas, al día siguiente la noticia salta por los aires al verse superada en toda su dimensión; me estoy refiriendo a la huelga anunciada por los jueces. ¿Se imaginan a un juez organizando un piquete informativo, eso sí, sin coacción? ¿Recogiendo dinero para una caja de resistencia, eso sí, sin que se entere la autoridad? ¿Se los imaginan cortando las calles en manifestación, eso sí, sin violencia? Pues no, señores jueces, ustedes no tienen derecho a la huelga, ustedes tienen que velar por que la justicia se aplique con imparcialidad y en plazo. Ustedes tendrían que haber velado por que la justicia tuviera los recursos (tanto humanos como materiales) para poder aplicarla con eficacia y eficiencia. Ustedes, señores, tenían que haber dedicado un poco más de su tiempo a la mejora de la justicia y haber dejado para otro rato sus negocios, tanto económicos como políticos. Ahora ya es tarde, han llegado mal y tarde, se les ha visto el plumero, son tan incapaces que será muy costoso para este pais la puesta al día del pilar fundamental del estado de derecho, la justicia.
lunes, 12 de enero de 2009
cantar con ellos
Estoy escuchando cantar a Ainhoa y uno no puede imaginar a un pueblo como el vasco envuelto en actos violentos. Su canción “goizian argi hastian” te transporta a un lugar donde el canto a la vida se hace cotidiano. Ella dice que en este disco se arriesga al recordar canciones que en su momento fueron grandes éxitos, canciones que se salen un poco de lo que nos tiene acostumbrados. Yo la comparo con los ciudadanos del país vasco, ellos también se arriesgan todos los días, se arriesgan en silencio, ella tiene la suerte de hacerlo en voz alta al igual que el pájaro madrugador, que quiere despertarla para que la luz del día disipe la tristeza. Como me gustaría que nuestra voz llegara con un poco más de fuerza, que nuestras voces unidas a las de ellos pudieran acallar a los que meten ruido; cantar con ellos, para ellos, hasta que nos digan "vete a otra ventana a consolar al que más lo necesita".
Gracias Ainhoa
Gracias Ainhoa
jueves, 8 de enero de 2009
el paro sustraido
Hoy, la gran mayoría de los ciudadanos asume la inefable realidad del paro con toda normalidad. Se cree que es algo intrínseco a nuestro modelo de sociedad. Los empresarios lo consideran un mecanismo necesario, la derecha política una herramienta para regular el mercado laboral y los socialistas un mal menor. Los primeros querrían que el paro fuera una bolsa donde ir a buscar mano de obra barata y bien formada, los segundos querrían que el paro lo solventaran económicamente los trabajadores y los terceros buscan fórmulas para que no sea muy gravoso al Estado y a los empresarios.
Para la izquierda el paro es un paso hacia la marginación. Una persona en el paro es un marginado del mundo laboral. Se podrá decir que no se debe tirar la toalla, que es una etapa normal y transitoria, que hay que mover el culo, que se pueden hacer muchas cosas… Sin embargo, la realidad es otra. Cada edad de la vida tiene un tipo de paro diferente: el joven que busca su primer empleo, el trabajador en activo que está abocado a la situación de parado, y el que comienza la cuenta atrás en su edad laboral. En estas tres etapas la frustración tiene diferente intensidad y dramatismo.
Acostumbrarse a esta lacra es lo que nos ha llevado a esa fractura existente en el mundo laboral, los que tienen un puesto de trabajo fijo y los “volantes”. Si el trabajador en paro no tuviera prestación alguna, la organización de esta sociedad sería completamente diferente, ¿se imaginan una sociedad con tres millones de parados -más sus familias- sin nada que llevarse a la boca?
Debemos tomar conciencia de que la asunción del paro como un mal menor es un derecho sustraído a nuestros hijos, de conocer una sociedad más justa y equilibrada.
Para la izquierda el paro es un paso hacia la marginación. Una persona en el paro es un marginado del mundo laboral. Se podrá decir que no se debe tirar la toalla, que es una etapa normal y transitoria, que hay que mover el culo, que se pueden hacer muchas cosas… Sin embargo, la realidad es otra. Cada edad de la vida tiene un tipo de paro diferente: el joven que busca su primer empleo, el trabajador en activo que está abocado a la situación de parado, y el que comienza la cuenta atrás en su edad laboral. En estas tres etapas la frustración tiene diferente intensidad y dramatismo.
Acostumbrarse a esta lacra es lo que nos ha llevado a esa fractura existente en el mundo laboral, los que tienen un puesto de trabajo fijo y los “volantes”. Si el trabajador en paro no tuviera prestación alguna, la organización de esta sociedad sería completamente diferente, ¿se imaginan una sociedad con tres millones de parados -más sus familias- sin nada que llevarse a la boca?
Debemos tomar conciencia de que la asunción del paro como un mal menor es un derecho sustraído a nuestros hijos, de conocer una sociedad más justa y equilibrada.
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