martes, 12 de mayo de 2009

lo público, lo "nuestro"

Tiene que ser, nadie puede entender como en España personas imputadas por un juez, pueden seguir desempeñando sus cargos sin escandalizar a los ciudadanos. Digo que tiene que ser, por el hecho de haber pasado cuarenta años confundiendo lo público con lo privado. Los vencedores de la contienda civil siempre consideraron a España como un botín de guerra, todo lo que había sobre la tierra les pertenecía, fincas, castillos, playas, esculturas, obras de arte, farolas, bancos para los parques, operarios públicos, todo lo que pagaban los ciudadanos con sus impuestos, era susceptible de llevar a casa, claro está, debías acreditar tu fe inquebrantable en el "Movimiento". 
A partir de esa enseñanza curtida con los años, el ciudadano español tiene un concepto de lo público como de aquello que no tiene dueño, por lo que cambiarlo de sitio o llevárselo a casa no es delito. Lo decía "el profesor" Enrique Tierno Galván, alcalde de Madrid en la transición: "Si supieran ustedes lo que gastamos en reponer mobiliario urbano, tendrían más respeto con las papeleras, bancos y jardines". Han pasado más de treinta años y seguimos asistiendo al expolio del dinero que aportamos los ciudadanos a través de los impuestos. Hoy vemos cómo en nuestro país los políticos mezclan sus actividades privadas con sus cargos públicos de tal forma, que resulta casi imposible discernir cuando están en una parte o en la otra. Lo grave de esta cuestión es ver como los ciudadanos nos hemos acostumbrado a esta "normalidad" de la vida pública. En paises con sistemas democráticos asentados, los ciudadanos consideran una afrenta la apropiación indebida de un bien público; espero que el tiempo y la educación nos haga ciudadanos.