lunes, 26 de enero de 2009

epitafio

"Era una buena persona". Esta frase grabada sobre una losa es una sentencia. A quién no le gustaría verla grabada en la puerta de su habitáculo eterno, aunque yo no creo en la bondad de tal sentencia. ¿Ha sido cuando era niño? o quizás fue aquella vez que... nunca lo sabremos. Ese buen recuerdo que hemos dejado en un momento dado no sirve para permitirnos descansar felices.
A mi me suele venir a la memoria ese ramo de flores silvestres colocado de forma anónima en un tramo de la carretera, esa conexión silenciosa que me evoca momentos en que de forma desinteresada he ayudado a que alguien próximo sonría.
No resulta fácil sacudirse la tentación de perdurar en el tiempo de forma visual, te revelas contra el anonimato, crees que todo lo que has hecho merece una frase, un grabado, algo que te permita reconocer el lugar por donde anduviste.
Pensándolo bien, prefiero que el epitafio se quede en blanco, no vaya a ser que alguien quiera poner la palabra que pronunciaste, antes de negar la verdad.

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