viernes, 23 de mayo de 2008

queremos imposibles

Algunas veces el hombre en su camino hacia la idiotez pide cosas imposibles. A él le gustaría que en su pequeño jardín no germinaran malas hierbas; también le encantan los pajaritos revoloteando por su jardín, pero que aniden en otro lugar, que lo ponen todo perdido. A la mayoría les gusta, bueno, quieren tener hijos, pero que no crezcan, que hacen cada pregunta... Los hay que les gustaría que cuando tienen que hacer una chapuza en casa o hacer alguna labor desagradable, viniera algun inmigrante, eso sí, con todos los papeles en regla, y zas, dicho y hecho, rápidamente a la frontera y a su casa, o a su país. Algunos invaden un país, les roban sus riquezas naturales por la fuerza y se sorprenden de que los invadidos se levanten en armas y defiendan lo que les pertenece.
Está claro que el hombre es una especie a extinguir, no ha entendido cuál es su papel en este mundo. Han pasado cuatro días desde que empezó a pensar y poco le queda si no corrige el tiro.

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