martes, 27 de mayo de 2008

criticar por criticar

¿Quién no ha sentido en alguna ocasión la necesidad de criticar?
Algunas personas tienen una predisposición para criticar muy desarrollada, todo lo que se hace a su alrededor es merecedor de un reproche. Yo tenía un vecino que era pintor, por tanto, sus obras siempre estaban expuestas a las miradas, él decía que los críticos son como los parásitos: viven porque hay artistas.

Hay críticas constructivas y críticas destructivas, pero yo pienso que la crítica es siempre destructiva. El crítico siempre se sitúa en un peldaño por encima del que es criticado, lo sabe todo o casi todo sobre lo que crítica, utiliza para su labor destructiva una referencia, y esa referencia la tiene enmarcada en secreto y guardada bajo llave. Sin esa referencia está perdido, no sabría como despedazar a su presa.

Algo que he aprendido últimamente y después de muchos años de criticar, es que la mayor riqueza que tiene el ser humano es la libertad de expresarse en la forma que le venga en gana y que si se le pide opinión, la da, con el único fin de dialogar.

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