Ayer recibí un correo en el que se hacía una pregunta: ¿podemos ser ministros? La pregunta venía al caso por otro correo en el que se mofaban de la ministra de igualdad, debido a su presunta falta de experiencia por ser muy joven y también por ser mujer.
Mi respuesta fue clara: puede ser ministro o funcionario público todo ciudadano que respete las leyes y esté dispuesto a servir a los demás.
De la ministra desconozco todo lo que concierne a su capacidad intelectual y también su capacidad para solucionar las cuestiones que le planteen sus conciudadanos, pero sin embargo sé, y con certeza absoluta, que es una ciudadana, que respeta las leyes y que está dispuesta a servir a los demás.
Es joven y es mujer y sabe lo difícil que es moverse en una sociedad machista. Ella también sabe que hay muchas más mujeres, más jovenes que ella, que viven en la miseria y que están haciendo una labor más importante que la suya por muy ministra que sea. Sabe que hay niñas violadas por hombres con mucha experiencia, con títulos, con dinero, prestigio... Sabe que hay niñas-mujer que se han quedado solas y tienen que hacer frente a la vida. A esa niña-mujer le arrebataron a sus padres en una guerra que ellos no quisieron, esa niña-mujer atiende a sus hermanos, trabaja de sol a sol, no puede ir a la escuela y por la noche, cuando todos dormimos a pierna suelta, ella mira a las estrellas a ver si encuentra explicación a tanta injusticia.
Sra. ministra, en mi pueblo dicen que antes de estar, hay que ser.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
para ser ministra hay qui estar hecha de muchas virduras..
Publicar un comentario